Esperpentos políticos

Uno, que es un gran amante de la sátira política en la ficción, no puede menos que inquietarse ante la proliferación de películas supuestamente abonadas a este género. Si hace una semana, se estrenaba Silvio (y los otros), sobre un personaje como Berlusconi, que parece increíble que gobernara Italia durante varios años, ahora llega a las pantallas españolas El vicio del poder, centrado en la figura de Dick Cheney, el que fuera vicepresidente de Estados Unidos bajo el mandato de George Bush Jr. Insisto, me encanta el cine político, más en concreto la comedia en forma de sátira inteligente donde se ridiculice el poder en cualquiera de sus formas. El primer problema que observo, de entrada, con todos esos nombres que he mencionado anteriormente es que la realidad resulta insuperable de cara a cualquier relato de ficción. De hecho, es así hasta el punto que al visionar esos filmes uno tiene que mostrar cierta perplejidad ante la intención de sus autores, no sabe si está viendo un biopic al uso, eso sí con personajes grotescos, o efectivamente hay una intención satírica y crítica con la realidad del poder. Como ejemplo perfecto de sátira que cumple sus funciones, mencionaré una maravilla como In the loop, película de hace una década, protagonizada por un estólido consejero del primer ministro británico y centrada en cómo los gobiernos más poderosos pergeñan una guerra a su antojo. Sí, los personajes son desmedidos, las situaciones disparatadas y los diálogos excesivamente procaces, y por supuesto desternillantes, pero sabemos que la realidad no pudo estar muy lejos de lo que se nos cuenta. Las formas son las de una comedia excesiva, incluso una farsa, pero el fondo funciona a la perfección como crítica política.

Sigamos con los problemas que, como no tengo nada mejor en qué pensar, se me plantean con estas supuestas sátiras políticas en forma de medio de consumo de las masas. Los nombres mencionados con anterioridad, Silvio Berlusconi, Dick Cheney o George Bush Jr, todos ellos una caricatura en sí mismos, pertenecen al pasado. Un pasado no muy lejano, pero con la corta memoria que tiene en la actualidad el personal, casi que va a dar igual. Ahora, los vemos representados en la ficción, nos indignamos con que alguien así gobernara el mundo y nos preguntamos cómo es posible que pudiera pasar. Democráticamente, para más señas. Sí, la democracia representativa esta es un asco, una farsa en sí misma, lo sabemos, pero aún así nos preguntamos cómo es posible que tanta gente votara a semejantes elementos. Echen un vistazo al mapa político actual: Trump, en Estados Unidos, Savini en Italia, Bolsonaro en Brasil… Estos inicuos y poderosos seres humanos manifiestan abiertamente su machismo, clasismo, xenofobia, homofobia y, al menos aparente, estupidez en general. Personas o personajes, además de terriblemente reaccionarios, de un esperpéntico que no puede recoger ninguna ficción. Cómo es posible que semejantes elementos hayan llegado al poder, democráticamente para más señas. Seguro que, en unos años, se hace una buena sátira de ficción ellos o, tal vez, un simple biopic que recoja su historia.

En España, que sabemos mucho de esperpentos, crece un partido como Vox. Viendo a sus inefables líderes, con exceso de testosterona y carencia de neuronas, puede que solo aparente, podría fabricarse otra buena sátira política. Cómo es posible que esta gente, de discurso casposo y presencia ridícula, sea votada democráticamente por tanta gente. Tal vez, solo tal vez, porque Abascal, o Trump, o cualquier otro líder extremadamente reaccionario, sean solo el reflejo caricaturesco, y por supuesto también terriblemente peligroso, de una realidad política existente. Quizá, la seducción de las masas que ejercen estos caricatos está previamente abonada por la demagogia de otros políticos con mejor apariencia y discurso más afable. Por observar el ejemplo de la nación más poderosa del planeta, después del gobierno de Bush Jr, tuvimos dos legislaturas de un Obama con el que parecía que el mundo iba a cambiar de base, y mejor no mencionar lo que hay ahora. Volvamos por un momento a la genial In the loop, y a Gran Bretaña, que no da nombres reales, pero que habla del gobierno de Tony Blair. El antiguo Primer Ministro británica era alguien cuya estética y formas no da juego para un biopic satírico, y no era excesivamente reaccionario ideológicamente, pero formó parte igualmente de un plan militar criminal junto a Bush Jr. Sí, la política es un circo y los hay más o menos payasos, más o menos aparentes, pero siempre resulta un espectáculo del que pretenden que estemos cautivados. No sea que vayamos a darnos cuenta de los problemas reales.

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s