Vergonzantes juancarlistas

Esta semana, el medidor de vergüenza ajena en España ha subido considerablemente con la publicación de un manifiesto por parte de viejas glorias políticas en defensa del llamado rey emérito. El grupito de firmantes, con Alfonso Guerra a la cabeza, lo forma toda suerte, a diestra y siniestra, de exministros, expresidentes regionales, exdiplomáticos y otras gentes de mal vivir. Aseguran que los cuarenta años largos de «democracia» en este indescriptible país es «la etapa histórica más fructifera que ha conocido España», y creo que añaden «en la época contemporánea», tal vez debido a dejar a un lado por reaccionario respeto otros gloriosos tiempos. Como no podía ser de otra manera, dicho manifiesto vergonzante viene a ser una apología de la Transición y del llamado régimen de 1918 con loas a la modernidad del país y a los avances en materia política, económica y social, todo ello sustentado, dicen, en la libertad, la justicia y la solidaridad. Sigue leyendo «Vergonzantes juancarlistas»

Patriotas molestos

Hace unos días, y esto es una anécdota rigurosamente cierta, me encontraba tomando algo en una terraza con mi padre y fue inevitable que un locuaz peluquero, conocido de mi progenitor, se acercara para darnos la chapa. Si menciono la profesión del susodicho, no es porque sea determinante en la historia, sino porque su lugar de trabajo se encuentra a escasos metros de la terraza en cuestión. El caso es que yo ya conocía, de alguna otra ocasión, que el tipo era más que políticamente reaccionario y todos sabemos lo que eso significa en este país sin que haga falta entrar en más detalles. Como era prácticamente imposible desembarazarse de aquel retrógrado, orondo y parlanchín rapabarbas, me preguntaba cuánto tardaría en salir alguna temática en la conversación que nos obligara a vernos las caras. Efectivamente, no recuerdo a cuento de qué, ya que el verbo del amigo era tan fluido y abundante como desprovisto de talento retórico, dijo algo así como que él «era un patriota». Aquello disparó todas las alarmas, pero lo que ya me hizo intervenir sin reservas fue cuando aseguró que le daba mucho asco la gente que no respetaba la bandera. Sigue leyendo «Patriotas molestos»

Instituciones obsoletas

Ante la previsible caída (y constatada huída, en un ejercicio propio de la ‘ficción’ creada por mis admirados Azcona y  Berlanga) del monarca emérito, ese prohombre que ‘trajo’ la democracia a este inefable paìs, resulta repulsiva, a la par que inquietante, la defensa que algunos todavía hacen de su figura sin el menor asomo de vergüenza. «Es posible que cobrara comisiones, pero trajo mucho dinero a este país”, he escuchado hoy mismo por casualidad en cierto medio televisivo (que rima también con repulsivo). Claro que si el mismo tipo que está al frente Gobierno, ese que preside un partido que todavía se autodenomina socialista, apuntala a la monarquía afirmando que “se juzga a las personas y no a las instituciones”, pues qué podemos esperar. Solo sus socios gubernamentales, los que creo que todavía se llaman Unidas Podemos, mantienen una postura aparentemente crítica con el sistema, veremos por cuánto tiempo. Sin embargo, el hecho de que el rey Juan Carlos haya resultado un corrupto en lo económico, y no solo en lo moral como corresponde a todos los de su especie, no debería resultar tan sorprendente para todo el que tenga la conciencia y el cerebro bien oxigenados. Al fin y al cabo, los libertarios somos conscientes de que el Estado, cualquier forma de Estado, supone un saqueo constante. Sigue leyendo «Instituciones obsoletas»