Expresiones libres

Decir que son malos tiempos para la libertad de expresión no es ninguna originalidad, lo que sí resulta ya sorprendente es cómo se relacionan los acontecimientos. Así, esta semana se ha ratificado la condena a la revista satírica Mongolia a indemnizar al exmatarife José Ortega Cano nada menos que con 40.000 euros por vulneración del derecho a su honor en un cartel humorístico. Para los que no conozcan el caso, esta sentencia, producida en marzo del pasado año, se produjo por considerar que el fotomontaje satírico, que se hizo con motivo de una representación musical de la mencionada publicación, “es una verdadera ofensa gráfica producida a partir de la imagen real del rostro del Sr. Ortega Cano y las expresiones que forman parte del cartel un juicio crítico respecto de dicha persona que deben ser calificadas de desafortunadas”. Echen ustedes un vistazo al cartel de marras en el que aparece Ortega Cano, ser humano cuya idiosincrasia resulta imposible de caricaturizar por ser en sí misma un homenaje a la tradición esperpéntica española, con un cuerpo de una especie de marciano exclamando una de sus frases favoritas. Sigue leyendo «Expresiones libres»

Esperpentos políticos

Uno, que es un gran amante de la sátira política en la ficción, no puede menos que inquietarse ante la proliferación de películas supuestamente abonadas a este género. Si hace una semana, se estrenaba Silvio (y los otros), sobre un personaje como Berlusconi, que parece increíble que gobernara Italia durante varios años, ahora llega a las pantallas españolas El vicio del poder, centrado en la figura de Dick Cheney, el que fuera vicepresidente de Estados Unidos bajo el mandato de George Bush Jr. Insisto, me encanta el cine político, más en concreto la comedia en forma de sátira inteligente donde se ridiculice el poder en cualquiera de sus formas. El primer problema que observo, de entrada, con todos esos nombres que he mencionado anteriormente es que la realidad resulta insuperable de cara a cualquier relato de ficción. De hecho, es así hasta el punto que al visionar esos filmes uno tiene que mostrar cierta perplejidad ante la intención de sus autores, no sabe si está viendo un biopic al uso, eso sí con personajes grotescos, o efectivamente hay una intención satírica y crítica con la realidad del poder. Como ejemplo perfecto de sátira que cumple sus funciones, mencionaré una maravilla como In the loop, película de hace una década, protagonizada por un estólido consejero del primer ministro británico y centrada en cómo los gobiernos más poderosos pergeñan una guerra a su antojo. Sí, los personajes son desmedidos, las situaciones disparatadas y los diálogos excesivamente procaces, y por supuesto desternillantes, pero sabemos que la realidad no pudo estar muy lejos de lo que se nos cuenta. Las formas son las de una comedia excesiva, incluso una farsa, pero el fondo funciona a la perfección como crítica política. Sigue leyendo «Esperpentos políticos»