Solidarios

Hace no demasiados días, ya con maldito Estado de Alarma en vigor, crucé una plaza de mi barrio y, con sorpresa, vi a una persona conocida, al lado de una boca de Metro, aparentemente, esperando algo. Digo con sorpresa, ya que a esas alturas el país estaba prácticamente paralizado y la gente empujada al confinamiento. Excepto esa persona, una mujer de cierta edad, y yo, obligado por las circunstancias, no había nadie más en la plaza a una hora ya tardía del día. La soledad de aquel lugar, ya oscurecido por la Sigue leyendo «Solidarios»

Indigencia moral

Paseando por un barrio céntrico, de una gran ciudad, uno puede contemplar como una muestra más del paisaje urbano toda una auténtica comunidad de indigentes. Estas personas que viven en la calle, son ya tan habituales, que la actitud recurrente de las personas de una condición social más acomodada es, simplemente, de indiferencia. A lo largo de mi vida, he sentido siempre un profundo rechazo a la pobreza y, quiere creer está claro lo que quiere decir. Alguien me dijo una vez que las clases más conservadoras sienten verdadera repulsión a la pobreza, pero también miedo, de ahí que se esforzaran en mantenerla lejos. Por supuesto, a pesar de que su propia acitud y condición es la que genera y sustenta esa misma pobreza, siempre ajena, claro está. En mi caso, huelga decirlo, rechazo a la pobreza no es aversión al pobre, fobia o actitud que ahora tiene una llamativa denominación en forma de neologismo. Desgraciadamente, ese repudio, desprecio o mera indiferencia a la persona pobre, y más en concreto al abiertamente indigente, es algo profundamente interiorizado en las sociedades mal llamadas desarrolladas. Es así hasta el punto que las superfluas y justificativas opiniones sobre la situación de esas personas pasan por considerarlos vagos e irresponsables, algo que siempre me sorprende, ese aventurarse en el juicio sobre las circunstancias vitales de los demás y, con más saña, en el caso de los más desafortunados. También, se alude en ocasiones a un posible desequilibrio mental o a adicciones habituales al alcohol u otras sustancias, algo que descargaría aún más de responsabilidad al pobre desgraciado. Sigue leyendo «Indigencia moral»

Lucha de clases

Hoy, nos recuerda El Roto, con ese humor sin par que deja una sonrisa helada a los que tengan un mínimo de conciencia, que la lucha de clases en la actualidad enfrenta a pobres contra pobres. Creo que fue un anarquista de la primera hornada, es decir, antes de un siglo XX plagado de un desastre tras otro, el que dijo que los partidarios de la corriente socialista de Estado, de la conquista del poder, acabarían logrando que la mayor parte de las personas odiaran el concepto de «comunismo». Desgraciadamente, fueron palabras premonitorias ante lo que sería un régimen totalitario tras otro, con la legitimidad moral de, presuntamente, acabar con las diferencias de clase. He de decir que, yo mismo, aunque nunca me definiría como anticomunista, ya que es algo que conlleva connotaciones repugnantemente reaccionarias, siento una precaución extrema ante las banderas rojas. No obstante, incidir en esto es visto por cierta izquierda como hacerle el juego a la reacción. O blanco o negro, rojo o azul. Yo sigo prefiriendo el negro. En cualquier caso, un lenguaje añejo y maniqueo por parte de gente que, con toda su buena intención si quieren, acaba siendo inequívocamente reaccionaria al insistir en modelo fracasados que no conducen ni por asomo a la tierra prometida. En otras palabras, el comunismo, el supuesto socialismo de Estado convertido en una inmoral praxis totalitaria ha sido una puta mierda. No, como afirmó Marx, los trabajadores no se vuelven inevitablemente revolucionarios y, mucho menos, a hostias. Sigue leyendo «Lucha de clases»