Caridad

Viene al caso recordar la icónica secuencia, más producto de la película de Mario Camus que de la novela de Miguel Delibes, en la que aquella marquesa de la sociedad franquista repartía limosna entre los humildes, que a la fuerza debían mostrarse serviles y sumisos. Creo que es una imagen que espeluzna o debería hacerlo al más pintado y que forma parte, o debería hacerlo, ya del imaginario popular. Desgraciadamente, hoy más que nunca, nuestra memora es frágil y nuestra conciencia social, aún más estremecedor, casi inexistente. No puedo evitar acordarme igualmente de otra película, dirigida y escrita, respectivamente, por dos de los grandes cineastas de este inefable país: Luis García Berlanga y Rafael Azcona. Hablo de Plácido, impagable historia en la que una firma comercial patrocina en plena Nochebuena la posibilidad de que una familia adinerada «siente un pobre en su mesa». El film, rodado en pleno desarrollismo franquista, se inspira en una campaña real en la que el régimen pretendía difundir la caridad cristiana entre los más acomodados. Como demuestran Berlanga y Azcona, de forma absolutamente magistral y terriblemente sarcástica, aquello no era más que una manera más de lavar las conciencias burguesas dentro de una sociedad franquista, que tal vez no es muy diferente a lo que hoy vivimos. Sigue leyendo «Caridad»

Podemos (o no)

Creo que este partido llamado Podemos, creado si no me equivoco a principios de 2014, y que contaba con un gran apoyo de una sociedad civil con ganas de cambio, resulta sintomático del sistema político que tenemos y sufrimos. Recordemos aquel movimiento ciudadano, con un afán transformador, y con cierta naturaleza horizontal y autogestionaria, que se inició en mayo de 2011, pero que, justo es decirlo, desembocó en cierta medida en la construcción de un partido representativo como Podemos. La táctica de esta organización, al menos en un principio, y de cara a captar el mayor número de votantes, era de cierta ambigüedad ideológica. Es decir, como se insiste en la terminología política cuando se oculta o desconoce la orientación, de carácter transversal, de tal manera que no resultaba solo atractiva al imaginario izquierdista, sino a todos aquellos hartos de la “vieja política”. Recuerdo que así fue descrito de manera muy crítica por Alberto Garzón, hoy todavía coordinador de Izquierda Unida, en la actualidad coalición unida electoralmente a Podemos con el nombre de Unidas Podemos. Las cosas de la política y de este país, escaso de memoria histórica y de conocimientos políticos. Y, ojo, estas cosas las digo a priori, de modo crítico sí, pero con cierto distanciamiento objetivo. Espero que no se me tilde de reaccionario ni de hacerle el juego a la derecha (¡ay, los pobres lugares comunes!), por criticar a Podemos, que ya cansa esa visión simplista de la política íntimamente unida a una maniobra electoralista. Sigue leyendo «Podemos (o no)»

Monumentos

Hoy, está prevista una marcha de la CNT en el Valle de los Caídos, obviamente, para protestar por la existencia de un monumento y mausoleo que exalta el fascismo, algo inédito en cualquier otra nación. No tendría que hacer falta recordar, pero seguro que sí, dado el páis en el que vivimos, que el sindicato confederal fue una vez mayoritario en tierras hispanas. Un movimiento anarquista, y aunque la definición no termine de ser del agrado de un feroz individualista como el que suscribe, que podía considerarse de masas, y que la Guerra Civil junto al definitivo triunfo fascista aniquiló a sangre y fuego. Se ha dicho mucho del éxito del anarquismo en España a partir del último tercio del siglo XIX. Normalmente, se han dicho excesivas imbecilidades, tratando para justificar el hecho de que una mayoría de la clase trabajadora no optara por soluciones autoritarias para resolver los problemas sociales y buscara la emancipación lejos de cualquier tutela. Bien entrado el siglo XXI, sabemos que los autoritarismos poco o nada resuelven, y mucho menos la emancipación de nadie. Sigue leyendo «Monumentos»