Censura

A propósito de los hechos recientes, sobre los cantautores Luis y Pedro Pastor, en los que la cancelación de un concierto en las fiestas de Aravaca, cerrado meses atrás durante el mandato anterior de Manuela Carmena, se ha visto como un acto de censura por parte del nuevo gobierno conservador de la localidad, de nuevo me asaltan una serie de reflexiones sobre la libertad de expresión. Como sabrán los que sigan este pertinaz blog, uno no simpatiza con gobierno alguno, sea cual sea su pelaje, y consecuentemente no me responsabilizo de las tropelías que hagan unos u otros. Por supuesto, eso no me sitúa, como dicen ahora los cursis, equidistante, ni me impide opinar sobre lo que me venga en gana. Faltaría más. Recoraré, en primer lugar, que los responsables de los actos de los gobernantes, después de ellos mismos, son los que les han sustentado con sus votos. No, insultante es decirlo, los que no hemos votado no tenemos responsabilidad alguna, ya que resulta imposible votar “contra” alguien, y siempre hay que votar “a favor” de unos, y esto es lo que me lo suele impedir mis creencias fundamentalistas. Así, en el caso que nos ocupa, los responsables de los actos inicuos de los gobernantes del trifachito (ya saben, la derecha cobarde, la derecha veleta y la ultraderecha incalificable), serán aquellos que decidieron depositar el voto en la urna. Perdón por el inciso, y vayamos al grano. Otro asunto que negamos, votemos o no votemos por cuestiones de credo, es considerar que “todos los gobernantes son iguales”. De hecho, creo que una de las diferencias es, al menos en este país llamado España, que cuando gobierna la derecha la represión es más notoria y evidente. Sigue leyendo “Censura”

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Vencedores

Como es sabido, esta semana han sido los (fracasados) intentos de investidura, como presidente del Gobierno de esta nación-Estado conocida como Reino de España, del superviviente Pedro Sánchez. Le denomino así, ya que hay que ver este hombre, que hace no tanto estaba supuestamente defenestrado en su partido, acabó ganando unas primarias frente a la oposición de las vacas sagradas socialistas (por llamarlas de algún modo, “socialistas” me refiero), y acabó encabezando el gobierno del país, tras una moción de censura a Rajoy, y ganando unas elecciones generales. No me cabe duda de que acabará siendo investido, tras alguna suerte de acuerdo con los de Podemos, para que las cosas acaben siendo, más o menos, con algunas diferencias, como siempre. Pero, bueno, no se preocupen, no voy a hacer propaganda de la abstención ácrata, que tengo mucho vicio. A lo que voy es que, tras estas jornadas en el Congreso, que tampoco he seguido al dedillo, ya que tengo mejores cosas en las que ocuparme, sí me han llegado unas extravagancias que considero dignas de reflexión. Sigue leyendo “Vencedores”

Conspiraciones

Yo no soy especialmente amante de las teorías de la conspiración. Tampoco soy dado a desecharlas de un plumazo, al verlas como delirios de aquellos que gustan de ver constantemente a grupos ocultos que aspiran a dominar el mundo. Habría que aclarar que una cosa son las meras conspiraciones, que son bien abundantes en la historia de la humanidad, y otra muy distinta esas teorías que abundan de modo pertinaz en la existencia de influyentes grupos secretos. Dicho de otro modo, si existen evidencias de determinados hechos, que pueden ser más o menos “sorprendentes”, pero de los que tenemos una base real para pensar que son ciertos, y que se realizaron para un fin muy concreto, podemos llamarlo simplemente “conspiración” (o, si se quiere, “complot”). Muy diferente es empezar a enredar el ovillo al analizar los hechos, sin tener pruebas sólidas ni justificaciones de algún tipo, aportando además conjeturas y suposiciones de todo pelaje en lugar de argumentos; entonces, a semejante despropósito podemos denominarlo sin problemas “teoría de las conspiración”. Como en todo lo que atañe a las “creencias”, habrá mucha gente que no esté de acuerdo con esta diferenciación o querrá ver que no es posible diferenciar una cosa de la otra. A poco que nos mostremos mínimamente racionales, y eso está por demostrar que seamos capaces, yo creo que sí lo es. Sigue leyendo “Conspiraciones”

Espectáculo

Vivimos en una continua, enajenante e irritante cultura del espectáculo. Y cuando utilizo la primera persona del plural, ojo, es porque obviamente me incluyo, ya que resulta imposible situarse totalmente al margen del contexto. Para los que no estén familiarizados con este concepto, recordaré que se trata, grosso modo, de que se colocan permanentemente delante de nuestros ojos una serie de imágenes que nos impiden ver la realidad concreta. Una realidad concreta, léase, profundizar un poquito en las cossas, por ejemplo, los problemas sociales, que digo yo que, no son un fenómeno natural ante el que poco podamos hacer. En nuestra mano, por muy borregos que seamos, está potencialmente cambiar las cosas. Lo dicho, un espectáculo continuo que nos mantiene bien entretenidos y enajenados y que el desarrollo de las nuevas tecnologías en las últimas décadas no ha hecho más que acrecentar. Voy a poner un ejemplo muy concreto, aunque hay decenas a diario, y es que llevamos una semana hablando de los políticos de Ciudadanos (pobrecitos o maléficos, según simpatías), víctimas de la ignominia el día del Orgullo. Sigue leyendo “Espectáculo”

Orgullo

De higos a brevas, uno tiene la insana costumbre de departir, incluso de forma cordial, con el vulgo. Consecuentemente, uno tiene que escuchar un volumen nada desdeñable de estupideces. Todos esos comentarios acerca de si es o no necesario la celebración del Orgullo, además de irritantes per se , esconden una actitud repugnantemente reaccionaria a poco que profundicemos. Y, ojo, lo digo yo que soy extremadamente crítico con la festividad del Orgullo, a debido a en lo que se ha convertido, más folclórica y acomodaticia, que reivindicativa. En cualquier caso, no hace falta aclararlo, bienvenido sea que las personas pueden expresarse libremente por su condición como les salga de sus órganos sexuales. Volvamos a los comentarios imbéciles de los reaccionarios. Hace no tantos años, el poder se dignó a reconocer ciertos derechos a las personas gais, entre los que se encontraba el del matrimonio. Uno, feroz opositor a toda atadura, se pregunta quién puede a estas alturas ejercer semejante derecho, pero ese es otro tema. Algo tan elemental como esto, que todos, no importan nuestros gustos ni ideas, tengammos los mismos derechos, suscitó la reacción inmediata de nuestros nada queridos reaccionarios. Los abiertamente fachas, por supuesto, pero también de aquellos que forman parte de la masa gris, que torcían levemente el gesto o soltaban algún irritante chascarrillo. Sigue leyendo “Orgullo”

Ciudadanos

Como será sabido para los que sigan este nada modesto blog, uno se pregunta una y otra vez cómo es posible que el vulgo se vea seducido reiteradamente por la dinámica del circo electoral de esta democracia representativa que sufrimos. Espero que se me entienda bien, no es que no comprenda que la mayoría ni siquiera conciba sobre el papel una sociedad sin poder político, sin una minoría que nos diga lo que hay que hacer. Lo que ya me cuesta un poco más es que se piense que algo va a cambiar, y me refiero a cambios verdaderamente sustanciales, simplemente porque los actores no sean los mismos. Uno de los casos más paradigmáticos, acerca de lo que quiero decir, es el del inefable partido llamado Ciudadanos (o en sus siglas C’s, que por cierto, por transgredir algo, lo hace de la norma lingüística añadiendo apóstrofos sin ton ni son). No estoy muy seguro de que la mayor parte del electorado, y en concreto los votantes del Ciudadanos, tengan un excesivo conocimiento político más allá de considerarse personas tibias en lo político (ya saben, de “centro”, es decir, con tendencia a la derecha). Bueno, disculpen ustedes la condescendencia, y me muestro totalmente sincero, estoy seguro de la total ignorancia política de la mayor parte de la sociedad española. Sigue leyendo “Ciudadanos”

Murtaja

Es muy posible que ustedes, que leen estas líneas, conozcan ya la historia de Murtaja Qureiris. Este joven saudí, hoy ya en edad adulta, cuando tenía diez años, en plena primavera árabe en 2011, participó en una manifestación junto a otros niños. Megáfono en mano, pidió derechos humanos y democracia en el repulsivo régimen de Arabia Saudita. Tres años después, en 2014, el joven fue detenido con la acusación de arrojar un cóctel molotov a una comisaría de policía, algo negado por el chaval. Hay que decir que su hermano, otro joven activista, murió en 2012 a manos de la policía. Murtaja se enfrenta a varios cargos, entre los que se encuentran los supuestos gritos en contra del gobierno en el funeral de su hermano. Hoy, tras años de prisión preventiva, el joven se enfrenta a la pena de muerte, acusado de pertenecer a un grupo terrorista extremista. Si las acusaciones de “terrorismo” a activistas sociales se producen en ocasiones en Estados que se llaman democráticos, podemos imaginarnos lo que puede ser enfrentarse a eso en un régimen teocrático como el saudí, donde el monarca concentra el poder absoluto. Valga como ejemplo que la Fiscalía quiere, después de asesinar a Murtaja, imponer un castigo ejemplar con lo que ellos denominan “crucifixión”. Eso es, el desmembramiento del cuerpo del ejecutado. Sigue leyendo “Murtaja”