Ciudadanos

Como será sabido para los que sigan este nada modesto blog, uno se pregunta una y otra vez cómo es posible que el vulgo se vea seducido reiteradamente por la dinámica del circo electoral de esta democracia representativa que sufrimos. Espero que se me entienda bien, no es que no comprenda que la mayoría ni siquiera conciba sobre el papel una sociedad sin poder político, sin una minoría que nos diga lo que hay que hacer. Lo que ya me cuesta un poco más es que se piense que algo va a cambiar, y me refiero a cambios verdaderamente sustanciales, simplemente porque los actores no sean los mismos. Uno de los casos más paradigmáticos, acerca de lo que quiero decir, es el del inefable partido llamado Ciudadanos (o en sus siglas C’s, que por cierto, por transgredir algo, lo hace de la norma lingüística añadiendo apóstrofos sin ton ni son). No estoy muy seguro de que la mayor parte del electorado, y en concreto los votantes del Ciudadanos, tengan un excesivo conocimiento político más allá de considerarse personas tibias en lo político (ya saben, de “centro”, es decir, con tendencia a la derecha). Bueno, disculpen ustedes la condescendencia, y me muestro totalmente sincero, estoy seguro de la total ignorancia política de la mayor parte de la sociedad española. Sigue leyendo “Ciudadanos”

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Murtaja

Es muy posible que ustedes, que leen estas líneas, conozcan ya la historia de Murtaja Qureiris. Este joven saudí, hoy ya en edad adulta, cuando tenía diez años, en plena primavera árabe en 2011, participó en una manifestación junto a otros niños. Megáfono en mano, pidió derechos humanos y democracia en el repulsivo régimen de Arabia Saudita. Tres años después, en 2014, el joven fue detenido con la acusación de arrojar un cóctel molotov a una comisaría de policía, algo negado por el chaval. Hay que decir que su hermano, otro joven activista, murió en 2012 a manos de la policía. Murtaja se enfrenta a varios cargos, entre los que se encuentran los supuestos gritos en contra del gobierno en el funeral de su hermano. Hoy, tras años de prisión preventiva, el joven se enfrenta a la pena de muerte, acusado de pertenecer a un grupo terrorista extremista. Si las acusaciones de “terrorismo” a activistas sociales se producen en ocasiones en Estados que se llaman democráticos, podemos imaginarnos lo que puede ser enfrentarse a eso en un régimen teocrático como el saudí, donde el monarca concentra el poder absoluto. Valga como ejemplo que la Fiscalía quiere, después de asesinar a Murtaja, imponer un castigo ejemplar con lo que ellos denominan “crucifixión”. Eso es, el desmembramiento del cuerpo del ejecutado. Sigue leyendo “Murtaja”

Eméritos

Hoy domingo, el rey emérito anuncia en una plaza de toros el fin de sus actividades después de cinco años de abdicar en favor de su hijo Felipe. Un escenario muy apropiado, repugnantemente apropiado, para una institución reaccionaria y casposa. Al parecer, el fulano no se retira del todo, sino que sencillamente ya no tendrá la obligación de rendir cuentas de a dónde se dirige en ciertas ocasiones. Vamos, que ya no habrá una agenda oficial de las cositas que hace, aunque todos las sepamos o sospechemos. Entre cacerías repulsivas y cobro indignante de comisiones, cuyas investigaciones has estado adecuadamente blindada por su condición, así transcurre una vida de monarca cualquiera. Muy conocida, o debería serlo por todos, es su cercanía moral y económica a los muy democráticos reinados absolutistas de Oriente Medio. Del mismo modo, tal vez no importe a los botarates que hoy en día se siguen considerando monárquicos, pero el rey Juan Carlos se esforzó siempre en crear todo un conglomerado empresarial todopoderoso capaz de proteger como Dios manda los intereses de la Corona. Sigue leyendo “Eméritos”

Caridad

Viene al caso recordar la icónica secuencia, más producto de la película de Mario Camus que de la novela de Miguel Delibes, en la que aquella marquesa de la sociedad franquista repartía limosna entre los humildes, que a la fuerza debían mostrarse serviles y sumisos. Creo que es una imagen que espeluzna o debería hacerlo al más pintado y que forma parte, o debería hacerlo, ya del imaginario popular. Desgraciadamente, hoy más que nunca, nuestra memora es frágil y nuestra conciencia social, aún más estremecedor, casi inexistente. No puedo evitar acordarme igualmente de otra película, dirigida y escrita, respectivamente, por dos de los grandes cineastas de este inefable país: Luis García Berlanga y Rafael Azcona. Hablo de Plácido, impagable historia en la que una firma comercial patrocina en plena Nochebuena la posibilidad de que una familia adinerada “siente un pobre en su mesa”. El film, rodado en pleno desarrollismo franquista, se inspira en una campaña real en la que el régimen pretendía difundir la caridad cristiana entre los más acomodados. Como demuestran Berlanga y Azcona, de forma absolutamente magistral y terriblemente sarcástica, aquello no era más que una manera más de lavar las conciencias burguesas dentre una sociedad franquista, que tal vez no es muy diferente a lo que hoy vivimos. Sigue leyendo “Caridad”

Podemos (o no)

Creo que este partido llamado Podemos, creado si no me equivoco a principios de 2014, y que contaba con un gran apoyo de una sociedad civil con ganas de cambio, resulta sintomático del sistema político que tenemos y sufrimos. Recordemos aquel movimiento ciudadano, con un afán transformador, y con cierta naturaleza horizontal y autogestionaria, que se inició en mayo de 2011, pero que, justo es decirlo, desembocó en cierta medida en la construcción de un partido representativo como Podemos. La táctica de esta organización, al menos en un principio, y de cara a captar el mayor número de votantes, era de cierta ambigüedad ideológica. Es decir, como se insiste en la terminología política cuando se oculta o desconoce la orientación, de carácter transversal, de tal manera que no resultaba solo atractiva al imaginario izquierdista, sino a todos aquellos hartos de la “vieja política”. Recuerdo que así fue descrito de manera muy crítica por Alberto Garzón, hoy todavía coordinador de Izquierda Unida, en la actualidad coalición unida electoralmente a Podemos con el nombre de Unidas Podemos. Las cosas de la política y de este país, escaso de memoria histórica y de conocimientos políticos. Y, ojo, estas cosas las digo a priori, de modo crítico sí, pero con cierto distanciamiento objetivo. Espero que no se me tilde de reaccionario ni de hacerle el juego a la derecha (¡ay, los pobres lugares comunes!), por criticar a Podemos, que ya cansa esa visión simplista de la política íntimamente unida a una maniobra electoralista. Sigue leyendo “Podemos (o no)”

Monumentos

Hoy, está prevista una marcha de la CNT en el Valle de los Caídos, obviamente, para protestar por la existencia de un monumento y mausoleo que exalta el fascismo, algo inédito en cualquier otra nación. No tendría que hacer falta recordar, pero seguro que sí, dado el páis en el que vivimos, que el sindicato confederal fue una vez mayoritario en tierras hispanas. Un movimiento anarquista, y aunque la definición no termine de ser del agrado de un feroz individualista como el que suscribe, que podía considerarse de masas, y que la Guerra Civil junto al definitivo triunfo fascista aniquiló a sangre y fuego. Se ha dicho mucho del éxito del anarquismo en España a partir del último tercio del siglo XIX. Normalmente, se han dicho excesivas imbecilidades, tratando para justificar el hecho de que una mayoría de la clase trabajadora no optara por soluciones autoritarias para resolver los problemas sociales y buscara la emancipación lejos de cualquier tutela. Bien entrado el siglo XXI, sabemos que los autoritarismos poco o nada resuelven, y mucho menos la emancipación de nadie. Sigue leyendo “Monumentos”

Abstenerse

No, a pesar del título, no voy a hacer campaña por la abstención ante la cita electoral de mañana día 28 de abril. No voy a hacerlo, especialmente hoy, que creo que es ilegal hacer propaganda política y lo mismo me sancionan de lo lindo. A pesar de los ironías, de diverso tipo, que empleo en este blog, no tengo totalmente claro lo que hacer mañana. Como lo oyen, no sé si salir al campo o quedarme en casa ensimismado en mis quehaceres. Ahora en serio, ya veré lo que hago, pero me gustaría lanzar, una vez más, unas cuantas reflexiones. La primera, es muy simple, es pensar si acudir a las urnas no supone legitimar, una vez más, el poder político gobierne quien gobierne. Ya saben, la dominación sustentada en la voluntad del pueblo, que no deja de ser por ello dominación política y económica. Otra reflexión es la intolerable corrupción que impregna a todos aquellos que han acariciado el poder. Tanto, que parece una cuestión de poder estatal, no de partido, aunque estos suelan imitar al Estado en sus atribuciones; es decir, un problema inherente a la estructura política jerarquizada, perdonen ustedes la seriedad reflexiva. Pienso también en que este sistema democrático, sustentado en un Estado de derecho y en una separación de poderes, visto lo visto durante tantos años, si no es más que una farsa retórica sin demasiada coherencia en la práctica. También reflexiono sobre si el poder verdadero, presumiento que algunos de los partidos que se presentan sean más o menos sinceros, no lo tienen unas élites financieras internacionales que poco o nada respetan la soberanía de las naciones. Sigue leyendo “Abstenerse”