Indigencia moral

Paseando por un barrio céntrico, de una gran ciudad, uno puede contemplar como una muestra más del paisaje urbano toda una auténtica comunidad de indigentes. Estas personas que viven en la calle, son ya tan habituales, que la actitud recurrente de las personas de una condición social más acomodada es, simplemente, de indiferencia. A lo largo de mi vida, he sentido siempre un profundo rechazo a la pobreza y, quiere creer está claro lo que quiere decir. Alguien me dijo una vez que las clases más conservadoras sienten verdadera repulsión a la pobreza, pero también miedo, de ahí que se esforzaran en mantenerla lejos. Por supuesto, a pesar de que su propia acitud y condición es la que genera y sustenta esa misma pobreza, siempre ajena, claro está. En mi caso, huelga decirlo, rechazo a la pobreza no es aversión al pobre, fobia o actitud que ahora tiene una llamativa denominación en forma de neologismo. Desgraciadamente, ese repudio, desprecio o mera indiferencia a la persona pobre, y más en concreto al abiertamente indigente, es algo profundamente interiorizado en las sociedades mal llamadas desarrolladas. Es así hasta el punto que las superfluas y justificativas opiniones sobre la situación de esas personas pasan por considerarlos vagos e irresponsables, algo que siempre me sorprende, ese aventurarse en el juicio sobre las circunstancias vitales de los demás y, con más saña, en el caso de los más desafortunados. También, se alude en ocasiones a un posible desequilibrio mental o a adicciones habituales al alcohol u otras sustancias, algo que descargaría aún más de responsabilidad al pobre desgraciado. Sigue leyendo «Indigencia moral»

Las fosas de la infamia

Recientemente, he conocido a un arqueólogo vasco, que ha llevado a cabo diversas exhumaciones en fosas de la Guerra Civil y el franquismo. Los obstáculos que ponen las diversas administraciones, no así en el País Vasco, que cuenta con su propia partida prespuestaria para ello y no se ponen trabas en el proceso, pasan por que el gobierno regional de turno niega de una u otra manera el trabajo de exhumación.  Algo, tal vez, no muy sabido o que no interesa lo más mínimo que se sepa es que existe un Derecho Internacional Humanitaro que ampara el derecho de los familiares de la víctimas, en cualquier tipo de contienda o producto de algún régimen autoritario, a recuperar los restos y rendirle el lógico tributo. He dicho, claro, en «cualquier tipo de contienda», por lo que España, ni es diferente, ni es una excepción. Rectifico, España es diferente porque seguimos esclavos de una mezquina Transición donde se dejó todo «atado y bien atado». Hay que ser muy hipócrita y muy interesado, especialmente aquellos que se llenan la boca de respeto a la ley, para no respetar un derecho fundamental basada en la más básica conducta ética que podamos imaginar. Sigue leyendo «Las fosas de la infamia»