Sectarismo

Uno tiene la peculiar costumbre de leer y escuchar toda suerte de medios y foros de todo pelaje, lo cual me lleva a menuda a la perplejidad y, no pocas veces, al enervamiento. Así, en el mundo más escorado hacia la derecha es habitual que se aluda, con un tono que une de forma extraña lo pomposo con lo lastimero, al «sectarismo de izquierda«. Siendo consciente de que no merecería la pena gastar ni un ápice de tiempo o espacio en analizar el asunto, algo me lleva a escribir estas líneas. Primero, qué diablos quiere decirse con la palabra de marras. Cuando uno, pobre ingenuo, acude a la Rae descubre que el término no solo proviene de «secta», como cabría esperar, sino que adquiere un significado propio: Fanatismo e intransigencia en la defensa de una idea o una ideología. Ahora lo entiendo, obtuso de mí, se quiere decir que la izquierda es a menudo fanática e intransigente. ¡Hum, resulta cuanto menos peculiar que se asegure eso en este país llamado España! Es decir, que en países donde se hayan dado dictaduras comunistas, si aceptamos que eso es ser de izquierdas, se afirme que la «izquierda» es sectaria, bueno, supongo que podríamos entenderlo. Sigue leyendo «Sectarismo»

Colapso o no

Hay quien, bastante antes del inicio de esta crisis sanitaria en la que nos vemos inmersos, ya anunciaba que el capitalismo se encaminaba, más tarde o más temprano, pero de forma impepinable, hacia el colapso. La base de esta argumento estriba, principalmente, en el agotamiento de las materias primas energéticas, así como en los desastres concomitantes al cambio climático, pero también por otros factores aparentemente con menor entidad. Entre estos, precisamente, ya se anunció la posibilidad de epidemias o pandemias. ¿Nos encontramos, en este momento, en la antesala del colapso económico y, por ende, civilizatorio? Ni idea, tal vez tenemos cierta querencia por el advenimiento del apocalipsis, pero no está de más despertar nuestras adormecidas neuronas y activar algo la conciencia. Con estas semanas de parálisis industrial, se ha reducido la contaminación y el uso de combustibles fósiles, pero resulta obvio que es simplemente producto de una coyuntura si lo que conocemos como civilización continúa por el mismo camino. Sigue leyendo «Colapso o no»

Crisis

«El sistema no está en crisis, la crisis es el sistema», pasarán los años y no acabaremos de comprender cuánta verdad entraña esta frase vista por doquier en muros y vociferada en manifestaciones. Ante la pandemia que sufrimos, se nos repite hasta la saciedad que se avecina una nueva crisis económica, de proporciones semejantes a aquel crack del 29 del ya lejano siglo XXI, una cantinela habitual por otra parte. ¿Nueva crisis? Que yo recuerde, desde que tengo uso de razón, es decir más o menos desde la Transición para acá, las crisis se han sucedido de una manera u otra. Excepto algunos pocos años boyantes, y simplemente repito lo que aseguraban los voceros del sistema, que en realidad fueron la antesala para el horror que se avecinaba en los lustros siguientes. Y así, una y otra vez. Claro, nos dicen, ahora es diferente, ya que hay una auténtica y muy alarmante crisis sanitaria en forma de una pandemia cuyo origen sigue siendo ignoto. Y esta falta de información veraz en un mundo globalizado, en gran medida hipertecnificado y ultracomunicado. Por supuesto, todo esto es muy cuestionable si está puesto verdaderamente al servicio de la humanidad. He sido muy blandito, ex profeso, con lo de «cuestionable», no recuerdo ahora cuál es la figura retórica que he empleado. Lo irritable es que cuando se insiste en el desastre que se nos viene encima, como tantas veces que se habla de economía, la cosa no adquiere su verdadera médida en términos sociales y humanos. Sigue leyendo «Crisis»

Solidarios

Hace no demasiados días, ya con maldito Estado de Alarma en vigor, crucé una plaza de mi barrio y, con sorpresa, vi a una persona conocida, al lado de una boca de Metro, aparentemente, esperando algo. Digo con sorpresa, ya que a esas alturas el país estaba prácticamente paralizado y la gente empujada al confinamiento. Excepto esa persona, una mujer de cierta edad, y yo, obligado por las circunstancias, no había nadie más en la plaza a una hora ya tardía del día. La soledad de aquel lugar, ya oscurecido por la Sigue leyendo «Solidarios»