Violencia

Ayer, no vienen al caso las razones, estaba sentado en un bar y no pude evitar fijarme en una emisión de televisión bastante indescriptible. No me hagan ustedes mucho caso, pero creo que era un presunto programa de actualidad, por lo que pude ver, con un permanente afán alarmista y con opinadores vociferantes en el plató, de una cadena llamada Cuatro. No entiendo mucho de la caja tonta, disculpen ustedes, si mis propias opiniones caen en una inevitable subjetividad. El caso es que no pude más que alzar las cejas cuando la pantalla mostraba actos violentos en Barcelona, mientras un letrero advertía de la importancia informativa, en riguroso tiempo real, del primer discurso oficial de la Princesa de Asturias. Creo que dicha conferencia era a propósito de unos premios que llevan su nombre. De nuevo, no me hagan ustedes mucho caso, ya que no entiendo mucho tampoco de eso, y la verdad me es bastante ajena a nivel ético y vital. A lo que voy es que la estampa televisiva era, a mi modo de ver las cosas, una muestra más del esperpento continuo que es este país. Sigue leyendo «Violencia»