Las iglesias y el poder

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que apartar a la religión iba a suponer el camino definitivo de la humanidad hacia la emancipación. Hoy, bien entrado el siglo XXI, en plena posmodernidad, la cosa no está nada clara y las instituciones religiosas sobreviven tratando de mantener su parcelas de poder, bien adaptándose de manera hipócrita a los nuevos tiempos, bien replegadas en el fundamentalismo, bien una mezcla de ambas cosas (lo más habitual). Pongamos varios ejemplos. Es sabido que la Iglesia Católica basa sus dos milenios de existencia en la unidad jerárquica más férrea con influencia dispar en el poder social y político de las naciones según van pasando los tiempos. Sin embargo, como también es lógico y conocido, según el contexto patrio en el que se ecuentre el poder religioso, se manifiesta tirando hacia un lado o hacia otro. Es decir, aunque sumo pontífice solo hay uno y verdadero, el increíblemente progre Francisco, luego la cosa no está del todo clara según la jerarquía confesional en los diversos lares, que también tienen derecho a conservar sus cuotas de poder. Así, refirámonos a dos de las iglesias más poderosas del planeta, las cuales coinciden mílagrosamente con dos de las mayores potencias económicas como Estados-nación: Estados Unidos y Alemania.

Sigue leyendo «Las iglesias y el poder»

Sobre liberalismo, neoliberalismo e, incluso, socialdemocracia

Lo del liberalismo, lo siento, pero me sigue provocando ardores de estómago. Hay quien opina, y puede que tenga razón, que lo extraño a la hora de darle un contenido político coherente a la filosofía liberal, es lo que se produce en este indescriptible país denominado España. Es decir, si el término liberal se asocia en ciertos países inequívocamente al «progresismo», en otros va vinculado a posiciones abiertamente derechistas. Y eso, en este bendito país, que sufrimos de una diestra de lo más repulsiva y casposa, supone que hasta la carcunda que forma Vox abraze el liberalismo sin pudor alguno (claro en cuestiones supuestamente económicas). Y a eso voy, que en este inefable país parece que uno no puede hablar bien de gran parte de la filosofía liberal, y yo lo hago entendiendo, claro, que todo ello conduce hacia la visión libertaria, sin que le vinculen con fuerzas políticas que poco o nada tienen que ver con el liberalismo; con su parte buena al menos, que yo entiendo como progreso y libertad, soy así de ingenuo. Y, libertad, amigos míos, poco o nada significa sin otros conceptos reinvidicados por el anarquismo como solidaridad y apoyo mutuo. Estas propuestas morales, imagino que causan risa a los que se dicen «liberales» en este santo país, ya que ellos solo insisten de forma pertinaz en un sistema económico que conduce a la indigencia a gran parte de la población mundial. Precisamente, para estos «liberales puros», que tanto reivindican la visión clásica, lo cual puede dar una idea de lo reaccionario de sus postulados, resulta anatema el llamado «neoliberalismo». Y, supongo que con más deshonestidad que ignorancia, rechazan el término porque consideran precisamente que solo hay un hilo conductor en el liberalismo que conduce desde el siglo XVII hasta nuestros días; lo cual, insisto, da una idea de la extrema simpleza reaccionaria de la filosofía de unos fulanos, que aseguran hablar en nombre de la libertad.

Sigue leyendo «Sobre liberalismo, neoliberalismo e, incluso, socialdemocracia»

Frente estalinista

Hay una especie de sindicato, al parecer con cierta relevancia, y que siguen una calculada estrategia de multiplicarse en las redes sociales, que se hace llamar Frente Obrero, famosos por haber hecho algún que otro escrache a los capitostes de Podemos. Como ellos mismos dicen, no es una organización estrictamente comunista, pero parece indudable su vínculo con cierto partido marxista-leninista, el enésimo que conozcamos en este bendito país. No son gente para tomar a broma, ya que tal vez su discurso no tiene un largo recorrido intelectual, pero tienen muy clara la propaganda a realizar en un contexto de crisis y se consideran destinados a ocupar el espacio de una formación podemita en franco declive, lo cual no parece descabellado visto el panorama político preescolar que sufrimos. De hecho, la agresividad e inquina hacia Podemos del llamado Frente Obrero es tal, que no pocas veces han compartido espacio de debate con los grupos más reaccionarios, por lo que han llegado a emparentarlos con la extrema derecha y el fascismo. No es mi caso, ya que estos peculiares tipos no ocultan para nada, no ya su ideología leninista, sino la reivindicación del mismísimo Stalin. Por supuesto, los millones de muertos producidas por la URSS vendría a ser propaganda capitalista y, precisamente, el comunismo entró en declive para ellos con el proceso de desestanilización en los años 50 tras la muerte del dictador. El lider del FO, y creo que también del partido adjunto, es un tipo llamado Roberto Vaquero, con cierta labia y carisma, creo que alejado del violento limitado que ciertos medios han querido construir.

Sigue leyendo «Frente estalinista»

Conspiranoias (o no)

Uno es excesivamente amante de las teorías de la conspiración, lo cual no quita que podemos creernos casi cualquier cosa viniendo de las élites económicas y políticas. Cabe recalcar, lo cual no es nada baladí, que dichas élites no poseen unos intereses necesariamente comunes, ni constituyen un frente único a nivel global, lo cual viene a echar por tierra las teorías excesivamente generalistas. El caso es que me entero, recientemente, de la existencia de un libro titular La verdad de la pandemia. Quién ha sido y por qué, o algo similar en su subtítulo. Ya la denominación de una tesis como La verdad de… hace que se nos disparen todas las alarmas contra-conspiranoias, pero seamos justos, tal vez se trata de imposiciones editoriales para vender más ejemplares. Dicha obra viene a sostener que los culpables de la terrible crisis sanitaria, que el mundo viene sufriendo desde hace año y pico, son claro las élites mundiales en combinación con el Estado chino. ¡Ay los chinos, nos comen los chinos! Dicho conspiración, fundamentadada en el Covid-19, agotados otros medios, tendría como objetivo acabar con la Administración Trump. Pero, ¡agárrense los machos!, como el virus no sería suficiente, se ha alentado a movimientos como el Black Lives Matter o el antifascista para alentar los disturbios e incendiar las calles, ya que todo el mundo saber que los movimientos sociales son abiertamente estúpidos. Alguien puede preguntarse también por qué diablos querrían dichas élites, que al parecer según la autora del libro sí constituyen un decidido frente único, acabar con el inefable Trump. No voy a insistir en la respuesta, que pasa al parecer porque el fulano ultrarreaccionario exhabitante de la Casa Blanca vendría a ser un obstáculo para implantar un gobierno mundial de corte, ¡agárrense los machos!, social-demócrata o social-comunista. Obsérvese que podría haberse dicho «de corte autoritario», aunque no creo que Trump lo haya sido menos que otros gobiernos, pero no, la terminología no parece casual.

Sigue leyendo «Conspiranoias (o no)»