Sectarismo

Uno tiene la peculiar costumbre de leer y escuchar toda suerte de medios y foros de todo pelaje, lo cual me lleva a menuda a la perplejidad y, no pocas veces, al enervamiento. Así, en el mundo más escorado hacia la derecha es habitual que se aluda, con un tono que une de forma extraña lo pomposo con lo lastimero, al «sectarismo de izquierda«. Siendo consciente de que no merecería la pena gastar ni un ápice de tiempo o espacio en analizar el asunto, algo me lleva a escribir estas líneas. Primero, qué diablos quiere decirse con la palabra de marras. Cuando uno, pobre ingenuo, acude a la Rae descubre que el término no solo proviene de «secta», como cabría esperar, sino que adquiere un significado propio: Fanatismo e intransigencia en la defensa de una idea o una ideología. Ahora lo entiendo, obtuso de mí, se quiere decir que la izquierda es a menudo fanática e intransigente. ¡Hum, resulta cuanto menos peculiar que se asegure eso en este país llamado España! Es decir, que en países donde se hayan dado dictaduras comunistas, si aceptamos que eso es ser de izquierdas, se afirme que la «izquierda» es sectaria, bueno, supongo que podríamos entenderlo. Sigue leyendo «Sectarismo»

Imaginario

Por mecanismos que me son ajenos, las personas, con diferentes grados, pueden dividirse entre aquellos que desean mejorar las cosas y otros que, sencillamente, piensan que vivimos en el mejor de los mundos posibles. ¿Progresistas y conservadores? Se me dirá que, hay que ver, que si el maniqueísmo, que si una visión simplista del mundo, y bla, bla, bla. Una vez, se equivoca esa gente de medio a medio y yo, por supuesto, me encuentro cargado de razón como demostraré ipso facto. En primer lugar, y sin ánimo alguno de claudicar, hay que aceptar que una gran parte de la población es, y es posible que lo fuera en cualquier otro modelo de sociedad, sencillamente conservadora. Esto es, en mi nada humilde opinión, que se limita, no solo a considerar que la sociedad es como es, sino que apuntala el sistema de manera obvia y consciente. Es cierto que apuntalar, apuntalamos todos en mayor o menor medida, en caso contrario, habría que mostrarse desobediente e insumiso en cada aspecto de nuestra vida: no pagar impuestos, buscar alternativas al consumo, etc., etc. Ya adelanto que el que suscribe no es ningún modelo al respecto y acepto falsamente contrito todas las críticas que se me puedan hacer al respecto. Sin embargo, una cosa es esa, que uno se vea más o menos obligado a vivir o sobrevivir en una sociedad que no le gusta, con arranques de valentía solo esporádicos, y otra muy distinta es ser un papanatas sin remedio. Sigue leyendo «Imaginario»

Gobierno de «progreso»

Ahora que ya tenemos en España un gobierno de progreso, coalición de la casta socialista con un partido supuestamente transformador en minoría, convendría lanzar unas cuantas reflexiones. Sin que sirva de precedente, y sin la más mínima sospecha de objetividad imparcial, vade retro, trataré de no hacerlo en forma de exabruptos. Hay que recordar, dado que la memoria histórica no es el fuerte de este país, que ya se han dado un buen puñado de legislaturas socialistas en las últimas décadas tras la muerte Sigue leyendo «Gobierno de «progreso»»

Dictadura ‘progre’

Dice que no es bueno generalizar, pero tal vez me quedo corto si afirmo que vivimos en una sociedad repugnantemente entreguista, consumista hasta el vómito, sin atisbo de memoria histórica y con la profundidad intelectual de una ameba. Soy así de diáfano y despiadado en mis ex​presiones porque solo eso puede ex​plicar el caldo del cultivo para el auge, no solo de un partido político ultrareaccionario, también de ciertos discursos repulsivos e insultantemente distorsionadores. Uno de ellos es, una baza que Vox​ juega Sigue leyendo «Dictadura ‘progre’»