Vencedores

Como es sabido, esta semana han sido los (fracasados) intentos de investidura, como presidente del Gobierno de esta nación-Estado conocida como Reino de España, del superviviente Pedro Sánchez. Le denomino así, ya que hay que ver este hombre, que hace no tanto estaba supuestamente defenestrado en su partido, acabó ganando unas primarias frente a la oposición de las vacas sagradas socialistas (por llamarlas de algún modo, «socialistas» me refiero), y acabó encabezando el gobierno del país, tras una moción de censura a Rajoy, y ganando unas elecciones generales. No me cabe duda de que acabará siendo investido, tras alguna suerte de acuerdo con los de Podemos, para que las cosas acaben siendo, más o menos, con algunas diferencias, como siempre. Pero, bueno, no se preocupen, no voy a hacer propaganda de la abstención ácrata, que tengo mucho vicio. A lo que voy es que, tras estas jornadas en el Congreso, que tampoco he seguido al dedillo, ya que tengo mejores cosas en las que ocuparme, sí me han llegado unas extravagancias que considero dignas de reflexión. Sigue leyendo «Vencedores»

Conspiraciones

Yo no soy especialmente amante de las teorías de la conspiración. Tampoco soy dado a desecharlas de un plumazo, al verlas como delirios de aquellos que gustan de ver constantemente a grupos ocultos que aspiran a dominar el mundo. Habría que aclarar que una cosa son las meras conspiraciones, que son bien abundantes en la historia de la humanidad, y otra muy distinta esas teorías que abundan de modo pertinaz en la existencia de influyentes grupos secretos. Dicho de otro modo, si existen evidencias de determinados hechos, que pueden ser más o menos «sorprendentes», pero de los que tenemos una base real para pensar que son ciertos, y que se realizaron para un fin muy concreto, podemos llamarlo simplemente «conspiración» (o, si se quiere, «complot»). Muy diferente es empezar a enredar el ovillo al analizar los hechos, sin tener pruebas sólidas ni justificaciones de algún tipo, aportando además conjeturas y suposiciones de todo pelaje en lugar de argumentos; entonces, a semejante despropósito podemos denominarlo sin problemas «teoría de las conspiración». Como en todo lo que atañe a las «creencias», habrá mucha gente que no esté de acuerdo con esta diferenciación o querrá ver que no es posible diferenciar una cosa de la otra. A poco que nos mostremos mínimamente racionales, y eso está por demostrar que seamos capaces, yo creo que sí lo es. Sigue leyendo «Conspiraciones»

Espectáculo

Vivimos en una continua, enajenante e irritante cultura del espectáculo. Y cuando utilizo la primera persona del plural, ojo, es porque obviamente me incluyo, ya que resulta imposible situarse totalmente al margen del contexto. Para los que no estén familiarizados con este concepto, recordaré que se trata, grosso modo, de que se colocan permanentemente delante de nuestros ojos una serie de imágenes que nos impiden ver la realidad concreta. Una realidad concreta, léase, profundizar un poquito en las cossas, por ejemplo, los problemas sociales, que digo yo que, no son un fenómeno natural ante el que poco podamos hacer. En nuestra mano, por muy borregos que seamos, está potencialmente cambiar las cosas. Lo dicho, un espectáculo continuo que nos mantiene bien entretenidos y enajenados y que el desarrollo de las nuevas tecnologías en las últimas décadas no ha hecho más que acrecentar. Voy a poner un ejemplo muy concreto, aunque hay decenas a diario, y es que llevamos una semana hablando de los políticos de Ciudadanos (pobrecitos o maléficos, según simpatías), víctimas de la ignominia el día del Orgullo. Sigue leyendo «Espectáculo»