¿Feminismo liberal?

Uno se pregunta qué diablos quiere decir el líder de la inefable derecha, de este indescriptible país, cuando asegura que su popular partido defiende el «feminismo liberal». No me pregunto sobre el contenido ideológico y político de dicho concepto, me dedico a evidenciar el problema que tiene la derecha hispana con el liberalismo y, claro, con el feminismo. Sí, sé que el ideario liberal recoge sobre sus espalda demasiada corrientes, incluso algunas contradictorias entre sí. No obstante, aunque parezca mentira, es posible reivindicar un liberalismo alejado de ese capitalismo salvaje e individualismo ególatra que tanto gusta a muchos que aseguran ser liberales; un liberalismo progresista, cosmopolita, tolerante y antidogmático, tan preocupado de los derechos de la persona, como de lo comunitario, de la moral y de la justicia. Esto último, habrá provocado espasmos en algún que otro botarate, pero en este bendito país llamado España hubo un tiempo en que ser liberal podía significar algo parecido. En ese mismo momento histórico, los ácratas recogieron esa condición liberal para radicalizarla y convertir en hechos los meros derechos sin dejar de lado la solidariad y la cuestión social.

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Murales feministas

Es increíble la cantidad de idiotas que reaccionan ante el avance que están llevando a cabo las mujeres. Esto es así que se acuñó el irritante término feminazis, y tiene bemoles que el facherío, o los que les hacen el juego, acuse a los demás de algo así para designar a un supuesto modelo de feminista «radical». Este tipo de mujer, que solo está en la cabeza de estos botarates reaccionarios, viene a considerar que todos los hombres son violadores en potencia. No es algo nuevo, desde hace muchos años se viene identificando cierto activismo con alguna suerte de extremismo fanático, que suelen usar como sinónimo de ese radicalismo que quieren estigmatizar. Una vez más, reivindicamos la condición de radical, ya que hay injusticias que sencillamente hay que extirpar de raíz. El caso del mural de Ciudad Lineal, finalmente vandalizado por unos malnacidos en la significativa fecha del 8 de marzo, resulta paradigmático. Los rostros de 15 mujeres venían a representar las luchas históricas por la igualdad, tal y como lo expresaban los creadores del mural; el concepto de «igualdad» tiene muchas connotaciones y lecturas, pero cualquiera que tenga bien oxigenado el cerebro comprende a qué nos referimos en este caso.

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Mujeres

A propósito de las recientes, y multitudinarias, manifestaciones del 8 de marzo, no tenemos más remedio que acoger sobrecogidos al espectáculo que nos regala nuestra clase política más reaccionaria. Uno, ahíto de acracia y nihilismo, lo aclararé por enésima ocasión, es incapaz de confiar en ningún partido político. Es más, asisto gustoso a los logros que está haciendo el movimiento feminista, cuyos colectivos, al igual que otros movimientos sociales en permanente conquista de sus derechos, recogen en gran medida los valores libertarios, horizontales e igualitarios. No obstante, realizado esta matización, y comprendido que los jerarquizados partidos, no importa el pelaje, que tengan,  pretenden arrogarse no pocas veces los logros sociales, en lo que respecta al feminismo el discurso de la derecha que sufrimos en España también nos produce escalofríos. Ideologías repulsivamente reaccionarias aparte, hablamos de algo de tan sentido común como el feminismo, es decir, el principio de igualdad de derechos entre hombre y mujer. Como no podía ser de otra manera en este inefable país, donde venció el fascismo y eso ha determinada nuestra tradición política contemporánea, el dicursos feminista es dervirtuado por los más conservadores y reaccionarios. Sigue leyendo «Mujeres»